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martes, 6 de mayo de 2014

Los otros estudiantes

Los latinoamericanos que estudian en España suelen cursar licenciaturas en universidades y, sobre todo, másteres también en centros universitarios o escuelas de negocio, sector este último en el que España tiene cierta pujanza. Se han educado en casa, pero buscan una formación especializada más allá de la que han recibido en su país de origen. Algunos tienen expectativas de hacer carrera en Europa, pero también viajan con calculadora: el funesto panorama de la crisis a este lado del charco, unido al fuerte crecimiento que presentan algunos países latinoamericanos, hace que muchos contemplen volver a casa y contribuir al desarrollo de sus países con los conocimientos recién adquiridos. Según los últimos datos disponibles del Observatorio Permanente de la Inmigración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en 2012 hubo 19.415 personas procedentes de América Central y del Sur con autorización de estancia por estudios. Por primera vez desde 2005, esta cifra caía, en concreto en 3.383 personas, un 14,84% menos que el año anterior. Pero no todos han venido a estudiar en universidades o escuelas de negocio. Otros cursan estudios en centros fuera de la universidad (aunque muchos de estos centros ofrezcan estudios homologados). Interpretación, cine, hostelería y restauración, dramaturgia, música, diseño, lexicografía, etcétera. Estos son algunos casos.
“Desde que nací, prácticamente lo único que he hecho es tocar el violín”, dice Abel Rodríguez. Nació en Camagüey (Cuba) en 1988 y, como dice, se formó como músico desde muy joven. “La educación en Cuba es buena, sobre todo a nivel de teoría y de cultura general, y también en las fases más elementales de la enseñanza. Lo que faltaban eran maestros de nivel superior, en especialidades. Aunque en general estoy contento y agradecido”, asegura.
Su peripecia en España empieza en 2011 cuando fue invitado a estudiar en el Conservatorio Superior de Música de Aragón, en Zaragoza. Luego vio opciones de entrar en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid, hizo las pruebas y fue admitido. “Esta escuela es muy respetada en Cuba. Para mí, ser admitido fue como un sueño porque muy pocos estudiantes cubanos lo han conseguido y sus nombres son muy conocidos”, cuenta el violinista.
La crisis española no le asusta: “En los pocos años que llevo en España sí que he notado un retroceso, pero, claro, en Cuba se vive de manera muy diferente y llevamos en crisis desde que cayó la Unión Soviética”. ¿Cuáles son sus perspectivas de futuro? “No sé lo que querría hacer en el futuro, siempre que sea tocando el violín. En Cuba está mi casa y mi mundo, pero no me importaría continuar en otro sitio. Tengo algunos compañeros a los que les ha salido un contrato en China y se han ido sin pensárselo dos veces. Incluso sin hablar inglés”, declara.

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